jueves, diciembre 23, 2010
lunes, noviembre 15, 2010
lunes, noviembre 01, 2010
jueves, julio 29, 2010
LIMA MALA, TEXTO DE ROCIO GOLD LEIDO EN LA PRESENTACION
José Antonio y yo somos amigos desde hace muchos años, como quince. Somos distintos. Le llevo un montón de años, hemos vivido hasta ahora en mundos diferentes, trabajando en medios diferentes. Pero nuestra amistad ha ido creciendo con el tiempo y haciéndose más y más profunda. Nos vemos poco. Nos escribimos poco. Lo que pasa es que desde que nos conocimos, percibimos de inmediato una zona de complicidad que nos unió para siempre: el vicio por las letras. José Antonio padece de una enfermedad incurable que consiste en una intensa ansiedad cuando no está urdiendo una trama para convertirla en palabra escrita. Su vida suele estar llena de retos y de conquistas. Suele estar enamorado de la vida y la vive a plenitud; pero si no escribe, la angustia lo cerca y es como si faltara oxígeno en el aire: tiene que escribir. Yo lo sé: padezco del mismo mal. Cómplices y compañeros hemos compartido los avatares de la escritura con emoción. Y ello nos ha permitido sentirnos acompañados en esa extraña zona del ser en la que uno a veces, muchas veces, se siente un llanero solitario.
Hoy mi amigo me ha concedido el honor de presentar Lima Mala y con gratitud he aceptado su encargo. Voy a decir algunas cosas como su amiga y como su lectora.
Una noche de martes, hace ya mucho tiempo, José leyó un cuento en nuestro taller con Jorge Eslava. Luego sería parte del primer capítulo de Adiós al barrio. Recuerdo que describía a los tres muchachos acercándose emocionados a una playa en la que las olas reventaban haciendo temblar la tierra. No pude contenerme y grité: “¡Es mi playa de chica! ¡Yo iba a Villa! ¡Es Villa!” Mi emoción se debía a que el relato me había hecho perder el contacto con la mesa de madera alrededor de la que nos reuníamos los compañeros y el maestro, y me había llevado al paisaje real. Estaba en la playa. Así escribe José Antonio y eso es lo que más me gusta. Sentir y ver sus paisajes, que se convierten con el tiempo en fotografías de viajes realizados.
Su primera novela publicada fue Tres días para Mateo, libro dirigido, por la editorial, a jóvenes lectores pero que los adultos leímos transportados, reconociéndonos en él. Libro que he regalado más de una vez a chicos reticentes a la lectura, que lo han devorado y los ha llevado más tarde a compartir el vicio delicioso de leer.
Luego vino El mal viaje y después Adiós al barrio. Todos, relatos basados en la experiencia de adolescentes en busca de sí mismos y en una reflexión profunda del lugar que ocupamos en nuestra familia, nuestro barrio, nuestro país, en la vida.
Lima Mala es una cuarta entrega sobre este mismo tema. Creo que se trata de un libro que cierra una etapa en José Antonio escritor. Una suerte de resumen, de trayectoria del adolescente desde la pubertad a la adultez y que de alguna forma refleja el crecimiento de José Antonio mismo. Al leer este conjunto de cuentos he sentido que el autor ha recogido todos los cabos que le quedaban sueltos en su contacto con la etapa adolescente para presentarnos a este chico en el proceso de convertirse en un hombre. Ustedes sentirán lo mismo al leer Lima Mala. Quizá lo que el texto devela, a pesar de la ficción, es que José Antonio ha empezado una nueva etapa; intuyo que su mirada ha cambiado y que pronto nos sorprenderá con otro registro.
Lima Mala está organizado de tal modo que los relatos que lo conforman, si bien incluyen protagonistas diferentes, cuentan la trayectoria de un adolescente por las distintas etapas de maduración, con sus conflictos y esperanzas.
Decía Hemingway: “Hay que escribir personas, no personajes”. José Antonio lo logra. Estos chicos nos son arquetipos ni personajes. Son personas vivas. Muchachos reales con mundos interiores confusos, intensos, en contacto con una sociedad que hiere y con emociones contradictorias con las que deben lidiar.
Entrar en estos escenarios y compartir las andanzas de estos muchachos es estar ahí. Y es que se hace evidente que el narrador ha estado ahí. Aunque no sean textos autobiográficos, se siente que los narradores de José Antonio hablan desde el conocimiento. Están siempre presentes el dolor de crecer, la rebeldía, la ternura y mucha travesura; ingredientes de una vida que se respira gota a gota, sin desperdiciar ningún momento, sin dejar de observar y registrarlo todo. José Antonio estuvo ahí.
No sé si hago bien o mal, pero a mí no me gusta cuando en las presentaciones me cuentan el libro. De repente es lo que se espera que haga, pero no lo voy a hacer. De verdad vale la pena leerlo, así que cómprenlo. Yo voy a comentar sin entrar en detalles de las tramas.
La introducción nos presenta al niño que se asoma apenas a la pubertad. Un niño bueno, que quiere ser bueno, pero que desde ya debe enfrentarse a los golpes de la realidad. Y la realidad implica actuar no solo frente a la expectativa de entorno sino tomar decisiones frente a lo que somos: seres impulsivos, imperfectos, cobardes. Aún de chiquitos. Y también generosos, agradecidos, luchadores. Esta tensión entre emociones contradictorias es la que sostiene cada uno de los relatos.
El muchachito del segundo cuento ya tiene 12 años, es travieso, leal con los amigos, rabioso por su libertad, y se debate, escuchando dentro de sí mismo, por encontrar el límite entre la travesura y el riesgo de hacer daño.
Y así, va creciendo de capítulo en capítulo. Habitando distintos cuerpos, distintos escenarios. Luego será un muchacho de 14 años tratando de impresionar a la niña que le gusta; luego a los 17 lidiando con la iniciación sexual, a los 18 en la aventura del primero cachuelo de universitario, o la de una noche solo queriendo ser valiente, o la lucha por defender su vocación de poeta contra viento y padres.
Hacia el final aparecen dos cuentos en los que los jóvenes ya tienen 25 años. Son historias dolorosas, desgarradas, que plantean finales distintos a la época adolescente. En ambos casos es un adiós a una etapa turbulenta que deja heridas y marca el destino.
Y al final, en el bonus track, José Antonio nos regala una crónica. Parece autobiográfica, no sé. Pero el mensaje es claro: la juventud se puede dejar atrás, con sus victorias y sus cicatrices. Dejarla atrás tranquilamente, porque nos llevamos dentro, para siempre, a ese niño que lo único que quiere hacer, es volar.
Por eso decía, hace un momento, que es un libro de cierre. Creo que por sí mismo el libro lo van a disfrutar mucho, pero creo también que leerlo como colofón de los libros anteriores les resultará muy enriquecedor. Es un adiós, y como son los adioses, está cargado de nostalgia y ternura; también de rabia por lo que queda atrás y de ilusión por hacer algo con lo aprendido. Lo que digo no está explícito en el texto, se advierte cuando uno se deja llevar por él. Y es fácil entregarse.
Los cuentos, todos, en mayor o menor medida nos atenazan el corazón. Están llenos de tensión, de dudas, de rabia, de ternura. En todos, no importa cómo termine la acción o el personaje, hay un héroe: un enorme y noble corazón que se impone triunfador en cada final. Lima Mala, es un libro para jóvenes: se sentirán identificados y los ayudará a reflexionar (aunque no se den cuenta de que están reflexionando) sobre la etapa que viven y a sentirse acompañados; a entender que parte de ser y hacerse humanos es ponerse en contacto con las partes oscuras de uno y con el gran corazón.
Pero es un libro nostálgico también. De travesía y adiós. Para adultos, para que recorramos otra vez los vericuetos de nuestras almas juveniles y darnos así cuenta de que solo nos ha cambiado la piel, que aún nos debatimos en las mismas encrucijadas. Con más recursos interiores, con más aire, en otros escenarios, pero en las mismas tramas.
Es un libro de padres e hijos. Siempre presentes los padres, imperfectos, amorosos. Meten la pata, sobreprotegen, descuidan, pero inevitablemente resultan actores principales en el devenir de los hijos.
Leer Lima Mala sigue produciendo el mismo placer que nos dieron las entregas anteriores de José Antonio: la voz del narrador atrapa, el paisaje se impone a través de las acciones de los personajes, que lo van pintando hasta hacerlo real. Uno fluye por la lectura con suavidad, sin baches en el camino. Sus imágenes sensoriales permiten al lector más que ver la escena: por ejemplo, en el primer cuento el niño deja de jugar con su lego y el narrador dice: “las fichas de colores quedan regadas sobre el piso de parqué: charco de la imaginación.”
Son descripciones que conectan con algo más profundo que la imagen y que al mismo tiempo nos dejan la imagen “pegada” para siempre. “Las pistas y las veredas estaban cubiertas por una fina película de agua. Olía a tierra, a nube sucia.” “La garúa es una lluvia aburrida y triste que solo permite deambular por el barrio…”
La travesura es deliciosa: “Topo sacó la pelota para empezar a organizar la pichanguita. Pero las profesoras, aguafiestas eternas, nos dijeron que primero teníamos que rezar. Aburrido padre nuestro, Avemaría a la volada y a medias, porque no me sé bien la letra. No sé cómo me dejaron hacer la primera comunión. Lectura bíblica interminable por la directora. Ni escuché de qué se trataba, estaba tirándole lente a Marité. Se veía linda con jean apretado, sus All Star rosadas y su polito blanco de Hello Kitty. El Topo me tuvo que meter un codazo para que me persignara.”
El ritmo que consigue imprimir a cada relato, hace que personaje y lector se conecten borrando los contornos de la realidad exterior al texto, por ejemplo en Pepito Forever: “Cintia le había dicho ‘hola’ al subir al autobús amarillo y se había sentado a su lado. Una serie de escalofríos placenteros empezaron a recorrer su cuerpo, lo obligaron a cerrar los ojos solo para encontrarse, otra vez, con la mirada inefable de Cintia, esa mirada que no era la misma que le daba a los otros, pero que no podía comprender, que, según él, podía significar cualquier cosa. Y las imágenes empezaron a saltar sin control tras sus ojos cerrados: el short, la blusa, las piernas, los pechos enormes que todo lo alteraban. Y pronto llegó la idea de hacer lo otro, y bajo los pantalones cortos la soledad empezó a hacer correr la sangre, y con la sangre llegó el deseo de tocarse, pero con el deseo de tocarse llegó también aquella culpa poderosa que siempre lo detenía, que le impedía todo movimiento libre, que le dejaba las manos rígidas a ambos lados del cuerpo, arrugando con fuerza la bolsa de dormir. Y tuvo ganas de rezar porque era demasiado rico todo eso del pecado imperdonable, y las manos enloquecidas querían hacer lo que el torrente irrefrenable de la sangre en ebullición le ordenaban, y el short, y las piernas, y los senos, y los ojos, y los senos…” etc.
Algo que no he llegado a comprender del todo es el título. Es cierto que José Antonio nos lleva de un lado a otro de nuestra querida y difícil ciudad. Y sin descripciones extensas ni minuciosas, sino con pinceladas y con las acciones de sus personajes nos ubicamos en distintos barrios, con sus tremendas contradicciones. Contradicciones que atraviesan los buses, las calles, los distritos que nosotros conocemos y las formas distintas de las gentes distintas de esta ciudad. Cierto también que la ciudad hiere, una y otra vez. Es un personaje importante. Pero no creo que sea la culpable. El libro igual podría llamarse Madrid Mala, o Budapest Mala, o Cali Mala. Estos chicos podrían vivir en cualquier parte del mundo. Son muchachos que crecen entre los golpes que la ciudad y la familia y el corazón propinan.
Felicito a José Antonio por este libro, le agradezco por él y por su invitación. Separen un tiempo para prepararse un café o algo calentito y leerlo con calma y gusto. Será una experiencia deliciosa. Se los deseo.
Lima, 11 de junio de 2010
miércoles, julio 21, 2010
lunes, julio 19, 2010
viernes, julio 16, 2010
lunes, julio 12, 2010
ROBOTS GIGANTES INVADEN MOTEVIDEO!
Un cortometraje alucinante de 5 minutos dirigido y animado por Fede Alvarez. Vale la pena.
viernes, julio 09, 2010
VIDEO PROHIBIDO SOBRE LA MINERIA EN ARGENTINA
El sistema económico neoliberal basado en la explotación desmedida y en la maximización de ganancias a toda costa, no solo ha demostrado su ineficacia y su nocividad, sino que, ha hecho evidente –en los últimos años–, su condición de insostenible. No hay recursos naturales suficientes en nuestro planeta para sostener el modelo de “desarrollo”. Un ejemplo de este modelo abusivo y corrupto es el de las grandes mineras que vienen a Sudamérica a explotar nuestros recursos y a contaminar nuestras tierras con el cuento de mejorar nuestras economías. Nuestros líderes firman acuerdos efectistas que no hacen sino llenar sus bolsillos y los de las corporaciones. Este vídeo prohibido en Argentina debería ser un llamado a todos los países sudamericanos para poner un alto a estas políticas de desastre organizado.
jueves, julio 08, 2010
SÉ ESTUPIDO
Después de mucho tiempo intento volver al blog. Renovarlo es una forma de estimularme. Publicaciones breves es lo que toca. Una foto. Un comentario. Un vínculo… Empiezo con esta foto que tomé en San Francisco hace un tiempo. Es la última campaña publicitaria de Diesel. Controversial y atrevida. Por aquí a la página oficial de Diesel.
jueves, mayo 27, 2010
INFLUENZA: LO NUEVO DE MAURIZIO MEDO
INFLUENZA: Una plaquette que anuncia nuevos giros en la obra del poeta peruano Maurizio Medo
Como un adelanto de la publicación de su segundo libro en la ciudad de Santiago de Chile Transtierros –recordemos que el primero fue Manicomio, considerado como uno de los títulos más emblemáticos de la nueva poesía en lengua castellana-, la Editorial FUGA pondrá en circulación un work in progres de este nuevo título con el título de Influenza. Aquí los poemas, escritos en tiempo real, recogen (de manera testimonial, paródica y crítica) el espíritu de época, una de la que el autor se da la maña para escapar e interrogar al lenguaje, y con ello a la propia identidad, una que, en la obra de Medo, logra, una vez más, reinventarse.
Como una primicia ofrecemos aquí algunos de sus textos.
INFLUENZA
1.
Basta de trepar a los aviones que emprenden vuelo en la deshora
Basta de caer desde tu beso sobre los tremos de su honda turbulencia
Basta de deshablar en trances celulares alelado ante mi ruido
Basta enjundia de súbitas querellas por quítame estas pajas
Basta de volver a marcar poseso digital tu código de acceso
Basta de flyers posts emails…
Basta de fingirse natural meditando la vida conyugal en una jaula
Basta de ver por ahí al poema y susurrarle albur-azar por serendipia
Arribo del transtierro (libre ya de alquilarme
abyecto ganapán por unos óbolos)
Judas de mis cristos ábrome paso por el psicosocial temiendo sorprender
en mi lugar a un doppelganger
Temo que mi propia ausencia del poema
me constriña Pájaro a la jaula
Albur--azar –albur –azar
Temo que al verme el perro ladre no a mí sino a esa ausencia
Ábrome paso Cincuentonas con máscaras antigases Otras cholas
esputan sus pañuelos Por el altavoces canta el locutor
384, 485, 586,687…
Y rueda la bolilla de la súper
A(H1N1)
Nuestro guión: toser y toser a pura cepa Sin vacuna infestando
cerdos pollos reses (los diarios nos dirán cómo a los peces)
ilusionados con algún report de la CNN
Arribo del transtierro Desde otra órbita Fuera de mí
Con el pavor por tener que descifrar
las claves de mi propia partitura
En ella a mi amor exponencial y cárdeno
La tierna parva de achiperres acechando el manzano
& la bravura de mi perro apiojada
Por ello señor- dije al chofer
- Sí Probablemente esta gripe sea
una puta manipulación química
con qué distraer la veleidad musulmana
Pero en mí la única aflicción que quepa ahora es dar la talla
Y cuando llegué el viejo Medo bramó:
-¡Aquí mi Judas¡
Mientras reías
(y reías)
Pavana
2.
De nariz va para encender la obscura luz de su secreto lupercal
Va zafio el cabrón Estornudan 796 víctimas de A(H1N1)
-¿Tío qué cosa es mu-sul-mán?
¡1000¡. Otra vez oye la voz del chofer
puta manipulación
vibrando en la escarcha que hiela rúbea en su piel
Pero ni el frío ni su vapor neumonal
En la radio A(H1N1) como un hit musical
Volver implica siempre recomenzar
Ahora más bien como ingente hacedor
donde apenas ácaros y dendritas de polvo
Fuera de toda descripción Objetivista y neutral
Va sólo como un modo de comprender la realidad
cuando ya son 1001 víctimas
y la A(H1N1) vibra
Alf layla wa-layla La dulce voz de Sheherazade
(como una puta manipulación
con qué cebar al cameramen)
No me corro yo
(Medo es otra puta manipulación)
Hablemos de cómo escarcha el ande
(lejos de la voz del locutor
sin rating)
3.
Pero de que he vuelto no quepan dudas
ve el beso rabiar sobre los labios de mi amor
El resto es una puta manipulación
La voz del fercho me hace escribir aún contra mí
Y vuelto ¿eh? es decir al principio - wu-wei
hasta calzar el poema Exangüe glosolálico
y por serendipia pura
Aún dudo si escribir contra mí constituya una praxis política
o una estrategia musical
Pero funciona En cuanto nombra la realidad
con nuevos sustantivos
He vuelto de ver face to face lo que de ayer temía:
otra puta manipulación La rutina: sus días repitiéndose pesados como los pasos en un waltz
De comprender que ayer
La idealización banal de lo que ya…
(lo cual convierte vida en un sema bisilábico efímero y brutal)
¿Qué pensaría el fercho por puta manipulación eh?
Tampoco lo sé
Fue proverbial
Hay algo sabio en la oralidad algo que es cierto se tizna
con las nuevas posibilidades de escritura y subjetividad
(chats, MUDs posts flames spams)
Todas con ese matiz tan verne que habría Y sólo
por un momento considerar a toda voz
como la nota de un pentagrama panfónico
Y ya no escribir
Sólo callar
Escuchando toda la bulla atroz como a un poema
Sobre esto nada dice el locutor
-¡Gripe pituca¡- exclamó al ver la bolilla de la A(H1N1) rodando
por la casilla 2008 Casi a tiro de año
Siempre tan cool tan tamiflu tan made in isla caribeña.
Implicaba a un status
Nunca he visto- escribió Aurora Bravo- en Nueva York, Suiza o Ámsterdam
que la gente se muera por el friaje,
aunque los inviernos registren temperaturas más bajas
Hay una semejanza liminal entre helar el pulmón
a -18 grados centígrados
Y escribir poesía
Aunque esta sea cascajo para el orden social
Una utopía
ATAVISMO
¿ves borroso en los bordes?
y si destrozas la obra cromática aquélla de tus padres ¿reconocerías los colores?
¿el dolor elegido en las piezas en los pedazos por decir? azul cielo
blanco piedra transparente
¿arrancarás la imprecisión la verdad que une ésta y aquélla intercesor
mediador de la defensa de los hombres?
Alejandro Tarrab
Pero el escriba aquél sufre de autismo.
Ante las puertas ¿un poema las tiene?
susurra de paporreta pasimí pasemá.
Uno penetra al lugar según lo conceptúa
Mi Judas abomina la quimera urbana
del poema como casa (blanca y con jardines)
Con una métrica antípoda de infancia
Anhela más bien volver a él como a un estroma
Y si no estroma como lengua a beso
O adjetivo a cosa
Una libre de arbitrios y tasas de interés
Porque la crisis, mi amor porque la crisis
(sin partituras y a ritmo de balada)
política comunicacional jurídica social…
(Cantan los trotskos)
- ¿Cómo se escribe caviar viejo esturión del Volga?-preguntó Judas
Eso es un prejuicio burgués De derecha –replicó el coro
de poetas indigentes en Manhattan
Y cuando ya no sabía qué era ser andino o tropical
el Judas dijo: no me jodas Medo
Occidente es otra mar
Porque la crisis mi amor porque la crisis.
Loncos y aimaras me miraron como a prosciutto di Carpena.
El paramédico cual presunto portador de la porcina y
la dulce Rita preguntó: ¿Hello, bonjour
السلام عليكم?
qillaysapa ¿Entender ud. el español?
Yo sólo quería volver
Pero entre el poema y esto –costa yunga duro altiplano
había más que un simple soroche
- Qillaysapa ¿Entender ud?
Rita rió rata pícara de mi acento
Occidental según los esturiones
Repetí Volver como a un estroma Pues salvo en tu cuerpo
no tengo patria ni noción
Occidente es apenas una excusa para
malmirarnos Sombra de Caín
Volver al poema…
Sin que el ADN genere todas estas cosas
INSTANCIA
Somewhere someone is traveling furiously toward you,
At incredible speed, traveling day and night,
Through blizzards and desert heat,
Across torrents, through narrow passes.
But will he know where to find you,
Recognize you when he sees you,
Give you the thing he has for you?
John Ashbery
Y mientras más en el borde Y más…
La crisis ya es algo entrañable Y tanto
que en la vuelta sus límites franquean
los del poema Es la salida
La otra a la trastienda Cieno
Ahí quedan
los reports de la CNN
Ácaros dendritas
Las ahora 3000 víctimas
El fercho
Un cuarto de hora en el reality
Mi capisci Rita mi capisci?
Vuelvo solo e instintivo (Tú siempre estás en el poema
Sus aguas preciosas te reflejan susurrando
¿lo ves mi amor?)
Ya cerca arribo trapo
pero no a morar ahí
El poema es una instancia
Lo vivo está en el viaje






