lunes, enero 19, 2009

ACTIVISTAS Y PROTESTAS, ¿PALIATIVO O QUÉ?

Uno de los deportes favoritos de este mundo convulsionado y enfermo es protestar. Grupos de activistas salen a las calles ante cualquier síntoma de injusticia, aunque ésta sea cualquier disparate. Una vez, aquí en San Francisco, durante el día de la madre, vi a un grupo de jóvenes protestando frente a un conocido local de hamburguesas porque, claro, “una vaquita también es una mamá”. Otro grupo de hippies reciclados se afincó durante más de un año en unos árboles viejos de Berkeley porque la Universidad los iba a talar para construir un nuevo estadio. Finalmente los bajaron y el proyecto siguió adelante. Y es que protestar, aunque sus efectos sean nulos, se ha convertido en el mejor paliativo de estos tiempos, curita multicolor para la conciencia. ¿Acaso no hubiera sido mejor pedir que se reubicarán los árboles de Berkeley, tal como lo hicieron con las palmeras de Lima cuando se construyó el gringuísimo Larcomar? Es cierto que se han conseguido algunas cosas a través de las protestas, pero en general, cuando se trata de “grandes causas” se convierte en un saludo a la bandera, en una pérdida rotunda de tiempo y de dinero. ¿Cuántas guerras se han detenido gracias a las protestas de los activistas? ¿Cuántos países han salido de la pobreza, del hambre, de la explotación de los poderosos? La respuesta es poco alentadora, y es que parece que el sistema ha sabido engullir y regurgitar muy bien a los activistas, en estos tiempos en los que la protesta es también una carrera universitaria. Y es que muchas veces, las protestas pierden el foco, pierden el sentido de la efectividad y no llegan más allá de los límites de los mismos protestantes. Gran plantón en Lima por los bombardeos isrraelíes en Gaza, bacán, altruista y solidaria protesta, pero, ¿qué pasó con la gente en Ica que, luego del terremoto del 16 de agosto de 2007, sigue sin poder regresar a su vida tal como era? Y es que las protestas tienen ese sentido fugaz y sin capacidad para la perseverancia que tan cómodo resulta para los poderosos. Me pregunto, ¿cuántos republicanos pro-guerra en Irak han convencido los protestantes desde que comenzó la guerra? ¿Dónde quedó la guerra en Irak ahora que todo es Gaza? Muy conveniente para Bush y sus secuaces este brote de violencia en Gaza justo en el momento en que dejan el gobierno con los bolsillos llenos de dinero sucio de corrupción y muerte. ¿Por qué no hay protestas que pidan que se les juzgue y que paguen por todos los crímenes y robos cometidos? Ah, la conveniente entrega al instante de los activistas, su deliciosa amnesia repleta de espíritu justiciero, su estóica actividad marchante y vitoreadora luego de la cual regresan a sus casitas cómodas a comer sus carísimas ensaladas orgánicas, y todo sigue igual. A mí, que me llamen cínico, saboteador de las causas justas o cómo quieran. Yo lo único que digo es, basta de paliativos para la conciencia, busquemos nuevas rutas, nuevas formas más eficientes para luchar por el cambio, y por supuesto, seamos constantes.


IMAGEN EXTRAIDA DE AQUI