domingo, febrero 05, 2006

HESSE, LA CRITICA Y EL CHISMORREO

A continuación transcribiré dos textos con los que Hermann Hesse abre y cierra el segundo tomo de su libro “Escritos sobre Literatura” porque me parecen interesantes aportes para este territorio en el que abundan los críticos, los jueces y los verdugos.

EL EPIGRAFE
“Siempre he contemplado con desconfianza la seguridad con que actúan los críticos y hacen la crítica de la época y la cultura, y en el fondo nunca me he permitido hacer verdadera crítica en público. Quizás un instinto de economía síquica me aconsejó no excederme demasiado en exteriorizaciones puramente intelectuales para no secar el suelo sobre el que crece la literatura.”
(Hermann Hesse, 1929, en una carta a Hugo Ball)

EL EPILOGO
Los juicios son sólo validos cuando aprueban. Cada juicio negativo de censura, por acertado que sea como observación, se convierte en una equivocación cuando es expresado. Las dos terceras partes de lo que dicen unas personas sobre otras son “juicios” semejantes. Si digo de una persona que me resulta antipática se trata de una declaración sincera. El que la oye decidirá si atribuye la culpa de esta antipatía a mí o al otro. Pero si digo de alguien que es vanidoso o avaro, o que bebe, cometo una injusticia. Así podríamos “despachar” rápidamente a cualquier persona juzgándola. Para esta clase de juicios Jean Paul fue un bebedor de cerveza, Feuerbach un artista y Holdering un loco. ¿Dice esto algo sobre ellos, nos da algo sobre ellos? Del mismo modo se podría decir que la tierra es un planeta en el que hay pulgas. Esta clase de “verdades” son la quintaesencia de toda falsedad y mentira. Sólo decimos la verdad cuando afirmamos y aprobamos. La constatación de “errores”, por elegante e intelectual que suene, no es juicio sino chismorreo.
Hermann Hesse