jueves, febrero 26, 2009

CITAS: AL QUE LE CAIGA EL GUANTE…

“Todas las guerras están llenas de historias novelescas.”

JAVIER CERCAS, Soldados de Salamina


“Extrañísima religión la de los tuyos, pensabas, y extrañísimo dios –a quien el fiasco de su propia creación defrauda de tal modo que se cree obligado a bajar al mundo a fin de completarla y corregirla, con el resultado sabido por todos: ¿el fracaso no era otra vez manifiesto? ¿Qué lección moral deducir de esta rocambolesca fábula?”

JUAN GOYTISOLO, Señas de Identidad


“Era una voz impostada recreando intrigas que todos conocíamos a medias y de oídas: hablar de oídas, eso era contar aventis, Hermana. Las mejores eran aquellas que no tenían ni pies ni cabeza pero que, a pesar de ello, resultaban creíbles…”

JUAN MARSÉ, Si te dicen que caí


“fotografiar barracas miserables es tarea común no solo en los países civilizados de Europa sino en el dorado suelo de los Estados Unidos encontrar cualquier niño raquítico y con el vientre hinchado tampoco es problema en ninguna nación por alto que sea su tenor de vida cuando los gánsters de la cámara fotográfica se proponen retratarlo y mostrar las lacras de la sociedad humana a un público extranjero de intelectuales y de esnobs pero no es lícito ni honesto mirar con un solo ojo no es posible negarse a ver el conjunto…”

JUAN GOYTISOLO, Señas de Identidad


“…la natural necesidad que todo escritor tiene de inventarse una tradición propia, de un cierto afán de provocación, de la certidumbre problemática de que una cosa es la literatura y otra la vida y de que por tanto se puede ser un buen escritor siendo una pésima persona (o una persona que apoya y fomenta causas pésimas)”

JAVIER CERCAS, Soldados de Salamina


“Un hombre de acción es un escritor frustrado.”

JAVIER CERCAS, Soldados de Salamina


“Hombres de hierro, forjados en tantas batallas, llorando por los rincones de las tabernas como niños.”

JUAN MARSÉ, Si te dicen que caí


IMAGEN: Soy Rayado, San Miguel, Lima-Perú, 2007. Por JAG.

martes, febrero 17, 2009

BALACERA SEMANTICA Y ABSURDA

En medio de esta balacera semántica y absurda en la que los escritores peruanos de aquí odian a los escritores peruanos de allá y al revés siempre del mismo modo / en estos días en los que Cantinflas parece haber resucitado para vestirse de Armani intelectual o de rojo guerrilla cuando solo quedan cicatrices / en estos días de conversas y blogueos en los que los argumentos funcionan como laxantes que desencadenan en el acto las más insoportables y risibles verborreas, o donde no existen argumentos si no pataletas, vituperios rococó, resentimientos reciclados y bofetadas con guantes de seda, de soldador o de baby alpaca en su defecto / en estos días de vídeos editados caprichosamente en los que toda intervención parece ser el resultado de una pose mil veces ensayada frente al espejo triste de la frustración o del resentimiento o de la rabia sin sentido / en estos días en los que reina la exhibición de egos heridos o inflados a la mala en la desesperación por figurar ahora y no mañana, con una urgencia que le resulta completamente ajena a la literatura / en estos días donde el éxito es sinónimo de sospecha, de superficialidad y de traición a un inexistente “código de ética del buen escritor” que, por supuesto, demanda un apedreamiento con la inmediatez sospechosa de la envidia / en estos días donde lo que se critica resulta ser eso mismo que se reclama a gritos: una reseña en el diario de moda, un contrato grande, un pedacito de mercado / en estos días donde parece que se ha olvidado que todos somos diferentes, que todos percibimos la misma puta realidad desde posiciones disímiles y tenemos el mismo puto derecho de contarla / en estos días en los que se pretende convertir en moda, en oportunidad, en arribismo, un proceso tan natural como el de escribir sobre la guerra interna / en estos días en los que se intenta reducir todo a una dicotomía falaz, fútil, estéril, palestra de los que quieren figurar a toda costa / en estos días donde la torre de marfil se vuelve a levantar como una atalaya ciberespacial desde cuyas alturas se puede lanzar mierda a todo el que se oponga y sentirse siempre seguro / en estos días en los que nada más allá del YO parece importarles a los guerrilleros de la palabra y a los señorcitos de la intelectualidad y las buenas relaciones, es imposible no preguntar: ¿qué mierda les está pasando?; es imposible no exclamar: ¡Ya déjense de cojudeces y pónganse a escribir!


IMAGEN: Soledad, poema visual por JAG.

martes, febrero 10, 2009

FUASTO 5.0, OCHO AÑOS MÁS TARDE

Ya he hablado en ocasiones anteriores sobre mi tendencia a llegar tarde al cine y de lo poco que me importa puesto que una buena película, como toda buena obra de arte, no requiere de la cuota de primicia para saborearse y mucho menos para comentarse. Este, claro está, es el caso de Fausto 5.0.


La Fura dels Baus, es un grupo catalán de teatro experimental creado en 1979. Para los que aún no los conocen, quizá sirva anotar que fueron ellos los encargados de realizar la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de Barcelona en 1992.


Entre sus muchos proyectos, La Fura dels Baus, se embarcó en el desarrollo de una trilogía que exploró desde diferentes perspectivas el Fausto de Goethe. Dicha trilogía se abrió en 1998 con la obra de teatro F@usto Versión 3.0, siguió con la ópera La condenación de Fausto y se cerró con la película Fausto 5.0, que fue además la primera incursión de La Fura en el campo del cine. Aquí pueden leer un artículo de Rosario Jiménez Morales en pdf sobre la trilogía.

Ayer por la noche, ocho años más tarde de su estreno en el 2001, vi Fausto 5.0 y me atrapó desde la primera imagen. Una vez que terminé de verla, perseguido por su rareza, me senté en la computadora a buscar más información, y encontré que la crítica se encuentra polarizada, o la valoran como una pieza única o la despedazan con el ensañamiento que solo un crítico puede tener. Lean esto y esto.


En lo personal me pareció una película oscura, perturbadora, por momentos gore, por momentos futurista y cyberpunk, pero siempre intensa y, eso sí, altamente recomendable. Lo mejor de la cinta es la estética con la que se ha trabajado cada escena, cada encuadre, cada transición, tanto a nivel de color, como de iluminación y de composición. Uno puede alejarse por completo de la historia y verla simplemente desde el punto de vista de lo estético-visual y disfrutarla intensamente.


Del argumento no diré mucho puesto que lo pueden leer, o lo han leído ya, en las críticas que he vinculado en el tercer párrafo. Sin embargo, he de resaltar la actuación de Eduard Fernández, que hace el papel de Santos, y que logra crear uno de esos personajes que uno no puede olvidar y que se quedan agazapados en la memoria dispuestos a saltar en cualquier momento al terreno de nuestras pesadillas.

Fausto 0।5 es precisamente eso, una hermosa pesadilla, un fabuloso viaje por el infierno interior del doctor Fausto (Miguel Ángel Sola); un alucinante despliegue de perturbación y estética que, si no se ha visto aún, es necesario salir a buscar de inmediato, teniendo en cuenta claro, que no es apta para almas blandas.


Dirección: Isidro Ortiz y La Fura dels Baus (Alex Ollé y Carlos Padrissa).
País:
España.
Año: 2001.
Duración: 90 min.
Interpretación: Miguel Ángel Solá (Fausto), Eduard Fernández (Santos), Najwa Nimri (Julia), Raquel González (Margarita), Juan Fernández (Quiroga), Irene Montalá (Marta), Pep Molina (Bielsa), Cristina Piaget, Carme Contreras, Keke, Teresa Manresa, Óscar Borrás.
Guión: Fernando León de Aranoa.
Producción: Ramón Vidal y Eduardo Campoy.
Música: Josep Mº Sanou y Toni M. Mir.
Fotografía:
Pedro del Rey.
Montaje: Manel J. Frasquiel.
Diseño de producción: Chu Uroz.
Dirección artística: Leo Casamitjana.
Vestuario:
Antonia Marqué.


IMAGEN 1: Afiche. De google images.

IMAGEN 2: Eduard Fernández en el papel de Santos. De google images.

IMAGEN 3: Santos se encuentra con el doctor Fausto (Miguel Ángel Sola). De google images.

martes, febrero 03, 2009

UN HOMBRE DE ARTE

“Mi ilusión tiene una magnificencia salomónica. Amo la hermosura, el poder, la gracia, el dinero, el lujo, los besos y la música. No soy más que un hombre de arte.” Es interesante, pero esta breve cita de Rubén Darío que forma parte del texto Los colores del estandarte, publicado en La Nación de Buenos Aires en 1896, como respuesta a una reseña publicada sobre su libro Los raros, bien podría corresponderle a varios escritores de estos tiempos. ¿O no?


IMAGEN: El Lector, por JAG.